La semana pasada compartí un marco sencillo que utilizo para diseñar programas educativos y desarrollar modelos escolares: un usuario en un recorrido hacia un resultado deseado.
Cuando estos tres elementos están bien alineados, el programa ofrece oportunidades a los usuarios para practicar y aprender lo que necesitan para alcanzar el resultado deseado.
Pero acertar con estos elementos tiene otro beneficio:
Mientras mejor alineado esté su programa, más fácil puede resultar conseguir los recursos que necesita.
Así es como funciona.
Imagine una escuela que tiene muy claro a quiénes atiende, qué necesitan esas y esos estudiantes y qué resultados busca ayudarles a alcanzar.
La escuela atrae a estudiantes que encajan bien con su programa, ofrece una experiencia educativa excepcional y sus estudiantes logran resultados extraordinarios.
Esos resultados fortalecen la reputación de la escuela.
Esa reputación ayuda a la escuela a atraer a más estudiantes que encajan bien con el programa, a docentes talentosos que quieren formar parte de algo excepcional y a entidades financiadoras que quieren contribuir a su éxito.
La escuela utiliza esos recursos para fortalecer su programa, produciendo resultados aún mejores.
Y el ciclo continúa.

Jim Collins llama a esto el volante. Introdujo este concepto en Good to Great para explicar cómo las organizaciones generan impulso a través de una serie de acciones que se refuerzan entre sí.
La idea es que cada giro se apoye en el anterior y con el tiempo, el volante se vuelve cada vez más fácil de hacer girar.
Recientemente tuve un par de conversaciones con organizaciones aliadas que están empezando a ver los beneficios de buscar financiamiento sin restricciones o financiamiento estrechamente alineado con sus modelos. Creo que están avanzando en la dirección correcta.
Normalmente, esto es lo que suele ocurrir en cambio: una organización necesita dinero; una entidad financiadora está interesada, pero quiere algo ligeramente diferente; tal vez quiere que la organización trabaje con una población distinta, agregue un programa o busque un conjunto diferente de resultados.
La organización hace ajustes para conseguir el financiamiento.
Ahora su modelo está un poco menos alineado. Tiene más dinero, pero también está haciendo algo que quizá no contribuya directamente a los resultados que busca alcanzar.
Y la próxima vez que necesite financiamiento, aparece la tentación de hacer otro ajuste.
Cada ajuste que aleja a una organización de su propósito y modelo la hace menos capaz de generar el impulso que facilitaría atraer financiamiento en el futuro.
Una última reflexión para quienes trabajan en filantropía: sean conscientes de los incentivos que crea su financiamiento. Cuando encuentren una organización con un modelo bien alineado y resultados extraordinarios, consideren cómo su financiamiento puede ayudarle a hacer girar su volante más rápido.

